El pasado 10 de junio, en el segundo debate de
los candidatos presidenciales, celebrado en Guadalajara, Jalisco, el candidato
del Movimiento Progresista presumió a algunos de los integrantes de su eventual
gabinete presidencial.
Dijo: "Tengo a los hombres que van a
estar a mi lado para la transformación del país. Son, como los integrantes del
gabinete de Benito Juárez, hombres que parecían gigantes", dijo con
énfasis Andrés Manuel López Obrador.
López Obrador reveló que entre su gabinete
destacan el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, para la Secretaría
de Educación Pública; el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón,
en la Secretaría de Gobernación; Cuauhtémoc Cárdenas, al frente de Pemex; así
como Elena Poniatowska en una eventual Secretaría de Cultura; entre otros.
Pero, el miércoles 22 de marzo de 2006, la
columna Sin Límites, publicó en La Jornada, el siguiente texto, denominado “El
gabinete de Juárez y AMLO:
Juárez tuvo muchos ministros, lo censuraron
algunos de los más notables liberales. La incultura y el desconocimiento de la
historia de México por parte del presidente Vicente Fox también López Obrador
la refleja.
Indicó: “como él, escogeré a los mejores
hombres y mujeres de México para integrar el gabinete. El logró integrar un
gabinete que es el mejor equipo de gobierno que hemos tenido en toda la
historia de nuestro país. Hombres que parecían gigantes y que gracias al
patriotismo, a la inteligencia, a la honradez de ese equipo, se pudo rescatar
la República y se pudo conseguir la segunda Independencia de México. Vamos a
integrar de esa manera el gabinete”. (Reforma, enero 25, 2006).
López Obrador parece ignorar buena parte de la
historia. De acuerdo a los textos recopilados, el claro oscuro invadió a Juárez
y sus hombres. No discutimos el quehacer juarista, pues ya está juzgado por la
historia, sino a sus hombres más conspicuos.
Para empezar fue un gabinete de muchos
cambios. Explicable y comprensible por la situación interna del país: guerras
entre liberales y conservadores.
Las fuentes históricas son la Enciclopedia de
México, México a Través de los Siglos, la Biblio-Jurídica, El Gabinete en
México de Armando Ruiz Massieu, Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y
Geografía de México, Gran Diccionario Enciclopédico de México, de Humberto
Musacchio y periódicos de la época como El Ahuizote. Esta es una historia breve
de su gabinete, de quienes lo enfrentaron, otros que se aliaron con
conservadores y los más siguieron trabajando con Porfirio Díaz, el dictador.
LA HISTORIA
Ante el golpe del presidente Ignacio
Comonfort, Benito Juárez en su carácter de presidente de la Suprema Corte
asumió la presidencia de la República en Guanajuato, el 19 de enero de 1858 en
oposición al gobierno conservador de Félix Zuloaga.
Se trasladó a Guadalajara y a Veracruz hasta
que en enero de 1861 se instaló en la ciudad de México. Fue reelecto presidente
y el 15 de junio de 1861 inició su segundo periodo.
Enfrentó serios problemas, lo que ocasionó
numerosos y frecuentes cambios en su gabinete, cuyos ministros permanecieron
muchas veces, unos cuantos días. En ese lapso tuvo un total de siete
ministerios y 91 ministros.
Al iniciarse la Intervención Francesa y
establecerse el Segundo Imperio, Juárez trasladó su gobierno al norte del país,
donde radicó en varias poblaciones. En noviembre de 1865 desde Chihuahua, poco
antes de terminar su segundo periodo, lo prorrogó hasta que pudieran efectuarse
elecciones libres. A la caída del Imperio regresó a la capital del país para
iniciar el periodo la República Restaurada.
Durante la Guerra de Reforma, la Intervención
Francesa y el Imperio, Juárez tuvo 20 ministros de Relaciones Exteriores en
menos de diez años –del 19 de enero de 1858 al 21 de julio de 1867. Sobresalen
Manuel Ruiz, Melchor Ocampo, Francisco Zarco, Manuel Doblado y José de Emparán.
En Gobernación figuraron también 20 ministros,
donde destacan: Manuel Ruiz, Melchor Ocampo, Santos Degollado, Ignacio de la
Llave, José de Emparán y Francisco Zarco.
En Justicia, Negocios Eclesiásticos e
Instrucción Pública que en 1861 cambió a Justicia, Fomento e Instrucción
Pública, hubo 16 ministros. Figuraron Ignacio Ramírez, Sebastián Lerdo de
Tejada y José María Iglesias,
En Guerra hubo 14 ministros. Destacan Santos
Degollado, Ignacio de la Llave, Ignacio Zaragoza, Felipe Berriozábal, Ignacio
Comonfort, Miguel Negrete e Ignacio Mejía.
En Hacienda fueron 21 ministros como Guillermo
Prieto, Miguel Lerdo de Tejada, Manuel Doblado y José María Iglesias.
En la República restaurada, Juárez instaló su
gobierno en la ciudad de México el 15 de julio de 1867. Fue reelecto en 1867 y
1871 y murió siendo presidente de la República el 18 de julio de 1872. En esta
época hubo menos cambios. En seis ministerios hubo 21 ministros. En este lapso
hubo cinco ministros en Relaciones Exteriores: Sebastián Lerdo de Tejada,
Ignacio Mariscal y José María Lafragua.
En Gobernación se registraron seis ministros:
Sebastián Lerdo de Tejada, Ignacio L. Vallarta, José María Iglesias, Manuel
Saavedra, José María Castillo Velasco y Cayetano Gómez y Pérez.
En Fomento estuvo Blas Balcárcel. En Guerra y
Marina, Ignacio Mejía, quienes siguieron en el gabinete del posterior
presidente Sebastián Lerdo de Tejada, muy censurado él y sus ministros por los
periódicos de la época, como El Ahuizote.
En Hacienda, la lista contempla a José María
Iglesias, Matías Romero y Francisco Mejía.
OPOSITORES DE JUÁREZ
Los colaboradores de Juárez lucharon juntos en
la Guerra de Reforma. Después hubo abandonos y críticas. Algunos fueron
ministros con presidentes anteriores. Veamos unos cuantos ejemplos:
Sebastián Lerdo de Tejada. Fue presidente
después de Juárez, se le unió en 1863, pero en 1871 figuró como candidato a la
presidencia de la República y se enfrentó a Juárez que busca la reelección. Se
pelearon. Lerdo fue derrotado y regresó a la Suprema Corte de Justicia.
Francisco Zarco. Político y periodista,
defendió la libertad de expresión, los derechos populares y la causa
republicana. En 1861, el presidente Benito Juárez lo nombró ministro de
Gobernación y de Relaciones Exteriores, pero renunció a los cargos para
dedicarse a su labor periodística.
Ignacio Comonfort. Conservador, fue nombrado
presidente constitucional en 1857, en diciembre pactó con una rebelión
conservadora para retener el poder. Juárez, presidente de la Corte, ignoró el
acuerdo y reclamó la presidencia en 1858. Comonfort marchó al exilio, y de
nuevo en México en 1861, combatió a los invasores franceses a las órdenes del
presidente Juárez.
Miguel Lerdo de Tejada. Fue siete ocasiones
secretario de Estado con los presidentes Martín Carrera, Rómulo Díaz de la
Vega, Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez. La propuesta de Juárez
con relación a la suspensión de pagos de la deuda externa provocó un
rompimiento entre el presidente y su entonces Ministro de Hacienda, Lerdo de
Tejada, quien renunció.
Santos Degollado. Siendo Ministro de Guerra,
en noviembre de 1859, propuso un pacto de paz en Guadalajara, a los
conservadores, con base en la representación nacional, emanada del sufragio
libre y la libertad religiosa y aunque los conservadores aprobaron tal plan e
iban a firmarlo, Juárez y los liberales extremistas se opusieron. Degollado fue
destituido del mando de tropas y sujeto a proceso.
Ignacio Mariscal. Acompañó a Juárez en la
Guerra de Tres Años. Participó en la redacción de las Leyes de Reforma, en su
calidad de consejero jurídico. En enero de 1885, el general Porfirio Díaz, que
ha vuelto al poder, lo nombra Ministro de Relaciones Exteriores, cargo que
desempeñará hasta el día de su muerte.
Ignacio Ramírez. Escritor, periodista y
político liberal, el “Nigromante” o hechicero, fue nombrado ministro de Justicia
y Fomento del gobierno de Benito Juárez y aplicó las Leyes de Reforma. Fue
nombrado magistrado de la Suprema Corte, pero sus principios lo llevaron a
criticar la política reeleccionista. Los juaristas lo encarcelan.
Manuel Ruíz. Fue Ministro de Justicia en el
gobierno de Comonfort y repitió con igual cargo con Juárez. Fue Ministro de la
Suprema Corte de Justicia. Protestó contra Benito Juárez cuando éste aprobó el
decreto mediante el cual prolongaba su estancia en la presidencia.
Pedro Ogazón Rubio. Ocupó en varias ocasiones
la gubernatura de Jalisco, misma que dejó en manos de su sobrino, Ignacio Luis
Vallarta, quien fungía como Secretario de Gobierno y llegó al gabinete
presidencial de Porfirio Díaz, donde fue Ministro de Guerra.
Ignacio L. Vallarta. Era sobrino de Pedro
Ogazón. La dupla de tío y sobrino permaneció en el poder de 1857 a 1864. Tuvo
un sinfín de descalabros políticos a la muerte de Juárez, por lo que hizo una
alianza protectora con Porfirio Díaz.
Felipe Berriozábal. En 1858 atacó la ciudad de
México y en abril de 1859 se enfrentó en Tacubaya a los conservadores Leonardo
Márquez y Miguel Miramón. Durante la Intervención Francesa, destacó al
participar en la Batalla de Puebla, del 5 de mayo de 1862, con una columna de
mil hombres que heroicamente reforzaron los fuertes de Loreto y Guadalupe. Fue
ministro de Guerra con José María Iglesias y con Porfirio Díaz.
Guillermo Prieto. Novelista, poeta, periodista
y político ocupó diversos cargos en el gobierno. Fue ministro de Hacienda con
Juan Álvarez, Mariano Arista y Juárez. Salvó la vida del presidente indígena en
Guadalajara. Ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de José Ma.
Iglesias.
DOS EXPRESIONES
Ignacio Ramírez, el Nigromante, escribió: “Don
Benito, usted y todos ustedes reducen la política a intrigas electorales, a
gastos secretos, a corrupción de diputados y a derramar sangre con frecuencia”.
Ignacio Manuel Altamirano, escribió: “Juárez
proscribió y persiguió tenazmente o mandó fusilar a liberales sin mancha, a
patriotas esclarecidos, si habían tenido la desgracia de no haberle sido
adictos personalmente o de ofenderlo de algún modo”.
“Dios nos agarre confesados”, exclamaría la
abuelita de Guillermo Pacheco Pulido, si Andrés Manuel López Obrador gana la
elección y gobierna con un gabinete como el de Benito Juárez: guerras, pleitos
internos, renuncias y cambios constantes, cárcel, etcétera.
En fin, como escribió Carlos Pellicer (
México 1897-1977) en su poesía “A
Juárez”:
Sobria de barro indígena la verdead de tu vida
tuvo niñez de espigas y maduró en maíz
Ganaste tu destino por la oveja perdida
y le diste a los árboles una nueva raíz.
Yo miro junto a un lago tu pobreza zurcida
y la mano del día que te dio su barniz.
La justicia en tus labios sus torres consolida
y tu solemnidad tiene un aire feliz.
Eres el Presidente vitalicio, a pesar
de tanta noche lúgubre. La República es mar
navegable y secreto si el tiempo te consulta.
Y si una flor silvestre puedo dejarte ahora
es porque el pueblo siente que en su esperanza
adulta
tu fe le dará cantos para esperar la aurora.
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