De acuerdo con la historia reciente, un hecho relevante es que siempre alguno de los alcaldes de un trienio han tenido desavenencias con el gobernador en turno debido la imposición que se les hizo.
En la actualidad, al arribar un gobernador –el licenciado Rafael Moreno Rosas según el Papa Benedicto XVI-- de origen panista, mezclado de priismo, perredismo, del PT y ex de Convergencia, se enfrenta a un alcalde panista de cepa, Eduardo Rivera.
Aún del mismo partido, los pleitos y los celos están a la orden del día.
Un poco de historia: En 1964 eligen a Antonio Nava Castillo, lo sustituye Aarón Merino Fernández; eligen a Rafael Moreno Valle --abuelo del actual--, lo sustituye Mario Mellado García, luego Gonzalo Bautista O’Farril y finalmente completa el sexenio Guillermo Morales Blumenkron.
Los ejemplos son a partir del gobierno del doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara, reconocido por tirios y troyanos, de ser quien pacificó la Puebla violenta de los años 1960-1970, luego de tener seis gobernadores en 11 años.
El doctor Toxqui (1975-1981) tuvo como alcaldes a don Eduardo Cué Merlo y a Miguel Quirós Pérez, con éste último tuvo desavenencias porque le fue impuesto por el entonces Jefe del Estado Mayor Presidencial, general Miguel Ángel Godínez Bravo.
Guillermo Jiménez Morales (1981-1987) tuvo peor suerte. El dirigente nacional del PRI, Gustavo Carvajal, le impuso a Victoriano Álvarez como presidente municipal y los desacuerdos estuvieron a la orden del día. El famoso “Cuché” fue un dolor de cabeza para don Guillermo, al grado de que se fue a vivir a Cancún.
El otro edil fue Jorge Murad Macluf, el mejor alcalde de Puebla y pese a ser su gran amigo, tuvo envidias por su popularidad.
Mariano Piña Olaya (1987-1993) tuvo que lidiar con la imposición como alcalde de Guillermo Pacheco Pulido –curiosamente hecha por Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación– por ser el priista más aceptado y conocido. Los ataques contra el alcalde llegaban hasta los medios de comunicación. Con el alcalde Marco Antonio Rojas, Piña trabajó sin problemas.
Manuel Bartlett Díaz gobernador (1993-1999) tuvo como alcalde a Rafael Cañedo con una relación tersa, aunque le impuso regidores y síndico. Con el panista Gabriel Hinojosa Rivero, fueron memorables las discusiones y enfrentamientos, por la terquedad y postura del edil.
Melquiades Morales Flores (1999-2005) con el alcalde Mario Marín Torres, afloraron enconos y desavenencias. Con el panista Luis Paredes, fueron de escándalo los enfrentamientos, así como los acuerdos.
Mario Marín Torres (2005-2011) con Enrique Doger Guerrero tuvo desacuerdos y enfrentamientos, Con Blanca Alcalá la situación fue similar. La falta de apoyos económicos estuvo a la orden del día.
A un año de gobierno, es del conocimiento público que la relación entre Moreno Rosas y Eduardo Rivera, no es la mejor del mundo. Le quitó policías, no lo invita a giras por la ciudad, por dar unos ejemplos. Y el asunto seguirá este trienio y el otro que es de 4.5 años. El tiempo nos dará la razón.
En fin como dice la copla:
Lo mismo que a una veleta
tu querer lo mueve el aire;
el mío es como una roca
que aguanta los temporales.
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