lunes, 23 de enero de 2012

LA OBRA INSIGNIA

Y de repente, a las cinco de la tarde, como escribió Federico García Lorca, en su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, hubo banderillas de tinieblas.
A esa hora del viernes, una trabe, ballena o parte del Viaducto Ignacio Zaragoza cayó estruendosamente.
Una gran falla. Los poblanos y sobre todo los vecinos de la zona se preguntan: ¿En qué peligro estamos metidos?
Y aún más, el extraño silencio de los capitostes del sector privado. ¿Dónde están los Espina, los Ortiz, los Rodríguez Posada, los Sánchez Díaz de Rivera, que ante la magnitud de este hecho, en anteriores gobiernos ya hubieran puesto el grito en el cielo.
Y un dato más escalofriante: la constructora del viaducto, Codesa, no tiene antecedentes de registros de obras de este tipo.
Cosas veredes, Mío Cid…    

LA LEY SE IMPONE

Irresistible la tentación de reproducir esta parte de la columna El Cristalazo Semanal, publicado el pasado sábado en el diario La Crónica, firmado por el periodista Rafael Cardona Sandoval:
En el gobierno de Puebla, cuyo titular, Rafael Moreno Valle, pretende desde ahora la candidatura presidencial del 2018 y se prepara para ello día con día, la publicidad promocional supera los límites tolerables.
Por eso no deja de sentirse como un acto de justicia divina, celestial o poética, como le llaman algunos a estos casos, el derrumbe del Viaducto Ignacio Zaragoza (como ya vienen los 150 años de la madre de todas las batallas, todo lleva ese nombre en Puebla) cuya estructura se vino abajo en un tramo considerable de 30 y tantos metros.
¡Cataplún!, señor gobernador, se nos cayó el teatrito, le dijeron sus achichincles a Moreno Valle en los plenos fastos de su primer informe, cuya insignificancia ha sido magnificada como si se tratara de algo importante. Pura publicidad, puro pagar televisión, pura faramalla, pura pantalla.
—¿Cuál teatrito?
—Bueno, señor es un decir, se nos derrumbó el Viaducto…
—¿El nuevo?
—Sí señor.
El resto del diálogo ya no puede transcribirse. Es muy parecido a la conversación entre el capitán del puerto de Livorno, Falco y el nauta desertor Schettino. 
Ayer por la tarde, dijo Pulso Político, “cerca de las 17 horas, mientras más de 200 personas trabajaban en el área, se escuchó un estruendo y vieron caer la loza de concreto junto con una estructura de fierro que sostenía el inmueble.
En la primera revisión, los cuerpos de seguridad y rescate informaron que el incidente dejó saldo blanco”.

OTRA TRISTE APARICIÓN

Después de la persecución a los marinistas, vale la pena preguntar en qué piensa el señor gobernador cuando responde preguntas incómodas de los medios del Distrito Federal.
Palabras, más, palabras menos, le dijo a la periodista Carmen Aristegui: que en comunicación se gasta igual que Marín.
Parte del diálogo radiofónico del viernes pasado:
“Hemos estado manteniendo el gasto en comunicación del gobierno respecto a lo que se gastaba en la administración anterior”, señaló el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas a la pregunta de la periodista Carmen Aristegui, sobre el gasto en publicidad que ha hecho para promover su Primer Informe.
En su noticiero de radio Aristegui le había argumentado “hemos visto a muchos gobernadores que gastan mucho dinero en la difusión de su imagen cuando son sus informes, pero no había visto una campaña como la de usted, en los periódicos, donde hay una, dos o hasta tres planas con la misma fotografía en los últimos días, ¿cuánto se ha gastado en promover su primer informe de gobierno y, en consecuencia, su propia imagen?".
“Hemos estado manteniendo el gasto en comunicación del gobierno respecto a lo que se gastaba en la administración anterior…” respondió RMV a lo que la periodista replicó “eso no es mérito”.
“Hemos venido manejando la estrategia de buscar la promoción de Puebla  -insistió More Valle-, somos el primer lugar en términos de incremento de visitantes y esa es la estrategia, porque Puebla no estaba en el ámbito nacional”
“¿Tiene el dato de cuánto le ha costado a Puebla esta estrategia de comunicación, solo en lo que corresponde a este informe de gobierno?” inquirió Carmen, a lo que el gobernador respondió “son convenios al año, insisto, son convenios que se hicieron en años anteriores y básicamente no te podría dar el dato…”
Al último el mandatario prometió después, darle el dato exacto del gasto.
Las incongruencias: si dice que es igual que con Marín, entonces ¿sabe o no sabe? Los convenios se firman cada año, ¿no hubo revisión, como en otros rubros del sexenio de Marín?, ¿no hizo modificaciones para rebajarlos como lo hizo con los sueldos de los empleados de confianza y honorarios a partir de su primer informe? Entonces ¿continúan los mismos convenios que en el sexenio anterior? Y si es así ¿por qué han desparecido tantos periódicos que subsistían en gran parte a esos convenios? Y finalmente ¿quién y cómo determinan la firma de convenios?
En aras de la transparencia y credibilidad, la ciudadanía poblana --más que Carmen Aristegui-- estaremos esperando “el dato” que prometió.  Cosas veredes, Mío Cid…
En fin, como escribió García Lorca (España, 1898-1936):
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!


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